Supongo que escribo para buscar el desahogo de lo que llevo por dentro. Habrá muchos que ni tan siquiera acaben de leerlo, pero ahí va la crónica de lo que supuso Vitoria.

Llegamos el viernes con nervios y ganas y con la idea de intentar dormir un poco más que en Zaragoza. Al menos ese día fue así, después de muchas noches durmiendo poco y a trozos.

Rutina habitual… recogida de dorsales, comida, feria del corredor (esta vez un poco escasa) y saludos de muchos aragoneses que estábamos por allí. Da gusto salir fuera y ver que los colores desaparecen: Monegros, Europas, Cierzo, Octavus.. te hace estar como en casa.

El sábado nos juntamos una pandilla del Stadium por el pantano e hicimos “el ritual” del día previo.. por llamarlo de alguna forma. Muchísimo “pro” por allí haciendo lo mismo y probando el material. Dejamos bicis, bajamos a Vitoria y dejar zapas. Cenas, preparar todo y a intentar dormir.

4:30 suena el despertador y comienza uno de esos días largos largos… Muchas dudas de como llegamos, lo normal.. siempre parece que todo es poco. Comienza la tortura que me acompañó durante las 8horas y pico que decidí estar en carrera. Muchas preguntas sin respuesta, muchas dudas y un continuo intento por convencerme de porque estaba ahí y porque tenía que seguir.

Mantener la concentración tantas horas es imposible. Y empieza la acumulación de errores.

El primero creo que ya ha sido repetir un Iron Man, tan solo he hecho uno y me falta muchísima experiencia. Es mejor hacer distintos, para disfrutar de este deporte, conocer otros sitios y seguir teniendo la ilusión por hacer estas cosas. Repetir creo que es cuando ya llevas un rodajito… Y aunque Vitoria me encanta, creo que si vuelvo el año que viene será para el medio. Y el entero ya veremos, si llega y cual.

Se supone que estaba bien, que había entrenado, pero ya tenía una idea en la cabeza de lo que quería hacer… Consecuencia del primer error. Igual había entrenado el físico, pero se me olvidó la cabeza. Y esto creo que provocó que la perdiera.

triatlon-vitoria

Entrada al agua del Iron Man de Vitoria

Empezó la natación, esta vez sin miedo de entrar en el jaleo de golpes. Algo hemos mejorado, aunque después viendo los tiempos no.. pero bueno hay otros factores que influyen en eso…pero segundo error.. mirar los tiempos. Intente borrarlos para no ir comparando, pero fue inevitable. Esto me llevo a una bici de tortura, donde empecé muy fuerte, pero luego empezó el viento, y lógicamente el tiempo no podía ser igual, y más intentado regular un poquito en lugar de ir como el año pasado para bajar a correr bien. Fallo y de los gordos, tuve una tortura con el comparar los tiempos, una medio pájara, una lucha contra el viento y una comida de tarro que hundió durante 20-30 km y que me hizo pensar en abandonar durante varios kilómetros. Hasta que en el 150 dije, “venga Ana… que sólo te queda lo mismo que si volvieras de Muel!” y tiré para delante. En estos últimos kilómetros me pasa un avión llamado Ivanov (enhorabuena máquina!), va genial y sigue para delante. A los pocos km paso a Arrate, le animo pero me dice que se retira; Mal vamos si ella se retira y yo lo llevo en mente hace kilómetros anoto otro punto en la balanza para optar por la decisión incorrecta.

Llegada a Vitoria, pero ya con el “que no” metido en la cabeza. Primera vuelta, y este año no salí como pollo sin cabeza. Pero el machaque que llevaba por dentro era increíble. Paso por meta y comienza la segunda, pero en apenas unos metros, me cruzo con la súper animación del Octavus y Dani Tello y me paro. Me caen cuatro lágrimas y digo que me retiro. Aún así me convencen, y sigo. Y empiezo a pensar, que no quería ser como los pro, que cuando no sale bien se retiran, que no quería que me pesara el haber salido en Elite, y que aunque no estaba saliendo como había pensado tenía que seguir. Pero por más que intenté convencerme, ya había perdido la cabeza.

Pasaron 4 kilómetros más, ande en el avituallamiento y dije.. hasta aquí. No tenía sentido ya lo que hacía, y era un castigo mental. Me quite el chip y empecé el camino de vuelta. En este camino me encontré a Rubén y a Tambo del PSA. Rubén se paró y me dijo que estaba haciendo, que volviera y acabábamos juntos, que el acababa de empezar a correr. Solo puedo agradecerle su generosidad, porque aún me puse el chip otra vez, pero a los 100 metros otra vez volvió ese pensamiento negativo y le dije que se fuera. Y aquí acabó todo, kilómetro 15 de la maratón.

Iron Man 2015 Vitoria

Iron Man Vitoria Gasteiz

Ha sido probablemente la carrera más dura que he hecho hasta ahora, no por las horas, ni por los kilómetros, sino por la tortura mental que lleve durante bastante parte de la carrera.

Lo fácil es que hubiera dicho que era por lesión, que no me encontraba bien, buscar una excusa para que no fuera raro que me retirara. Pero las cosas son así, la cabeza es un % muy alto de las pruebas tan largas. Y también está claro, que por más vueltas que le doy creo que no quería ser finisher sin más, quería hacerlo bien. Igual soy muy exigente, pero soy así para la bueno y para lo malo. Aunque también ahora me arrepiento de no haberlo acabado.

Cuando después de estar dando vueltas durante 8 horas y pico decides abandonar, te quedas con la sensación ser idiota, y de haber tirado por la borda un montón de horas y desilusionar a quien te ha ayudado a llegar ahí. Lo siento Coix.

Probablemente tardaré aún unos días en dejar de darle vueltas,  pero bueno buscaremos de nuevo la ilusión y las ganas. Y seguramente aprenderé mucho de esto.

Gracias por todos esos apoyos, y chapas que ha aguantado la gente que ha estado tan cerca. Gracias Miguel por aguantar todos los rollos que te debemos de contar, a ese Coixteam por ese apoyo, mis compis del Stadium, Rubenzete, Bea, María, Kakel y super Juan Mina(mil enhorabuenas, eres un crack!) que estuvieron tan cerca el domingo y siguen. Y sobre todo no me puedo olvidar de Acher, el pequeñín que me vio llorar y vino a darme un abrazo y un beso que me llegó bien adentro. Sin más, gracias… si alguno ha llegado hasta aquí para leerlo.

Me habré dejado muchas cosas en el camino, pero las cosas malas también hay que contarlas alguna vez. Un Iron Man son palabras mayores, y al menos yo le tengo un respeto antes de enfrentarme a uno.